EL PARACAIDISTA, ANA CAMPOY
Creo con firmeza en los hechos fundacionales. La tragedia y la polarización que supuso la guerra civil —y su posterior posguerra— marca nuestro devenir actual como presente colectivo. No es de extrañar por tanto la insistencia temática a la hora de que nuestros artistas recuperen la memoria familiar. El cine (se me viene a la cabeza la maravillosa El maestro que prometió el mar), la literatura y el teatro rezuman la pus de las heridas que aun hoy siguen abiertas, fruto de que como nación no hemos sabido cerrarlas adecuadamente. El olvido es precisamente olvido. Las heridas se han mantenido intactas a pesar del esmero con el que le hemos aplicado capas y capas de olvido. No en vano, el mercado editorial ha visto en los últimos cómo una serie de libros de esta temática han cobrado un protagonismo fruto de la situación descrita. La recuperación de la obra de Agustín Gómez Arcos, tan involucrada en el análisis de la memoria; Carcoma de Layla Martínez, una revisión del tema de casa encanta...