LAS GRATITUDES, DELPHINE DE VIGAN
Mi primera incursión en De Vigan fue con Nada se opone a la noche. El título, la portada, el tema. Sentía una especial atracción por el libro aun antes de desplegar sus páginas. La lectura resultó inmejorable. Me descubrió una autora fascinante en varios aspectos. Su narrativa y la sensibilidad con la que se aproxima a un tema de calado y dolor como es el suicidio, especialmente, cuando se trata de su propia madre. De Vigan se sirve de la autoficción para desarrollar la propia historia de su madre, los demonios que cobijó durante demasiado tiempo y que desembocaron en el trágico final. Las gratitudes deja a un lado el relato de autoficción. Es ficción a secas. Se trata de una de esas obras mentirosas. El libro en las manos nos podría dar a entender su delgadez. Sin embargo, su contenido desborda sus propias páginas. Sus efectos quedan más allá de la propia lectura del texto. Michka Seld es una anciana. En su juventud fue una mujer culta, de letras. Hoy, sin embarg...