LA MALA COSTUMBRE, ALANA S. PORTERO
“Para mí, pequeña travesti de incógnito en un barrio obrero, que no tenía ni idea de quién demonios iba a terminar siendo, contemplar a Boy George en toda su alegre femenidad o a Prince en medias de rejilla era como ver luciérnagas en una cueva negra y húmeda”. Empiezo con un deseo: ojalá La mala costumbre se convierta en una obra generacional. La catarsis, pero también el sufrimiento que su autora ha experimentado en vida y que ha vomitado sobre el papel merece más que un elogio literario. También. Pero a veces los libros tienen a su alcance la capacidad de mover un poco el eje del mundo. Y este libro, sin lugar a dudas, merece este papel. Elogios literarios le corresponden. Alana S. Portero hace fácil lo difícil. Abre su alma como quien despliega las puertas de una casa o un armario. Un hecho que parece simple o cotidiano. Sin embargo, la vida no es fácil. Para casi nadie lo es. Menos aun para quienes pertenecen a una minoría socialmente excluida. Sin embargo, qué sensación deben a...