ANIQUILACIÓN, MICHEL HOUELLEBECQ
A estas alturas poco podemos apuntar sobre Michel Houellebecq que no se haya dicho: nihilista, pesimista, excelente observador social, incómodo, inteligente… Todos estos atributos se encuentran en Aniquilación. Supera sus propios límites. Construye una obra poliédrica. Tridimensional, más acertadamente. Una cañería por la que desahoga su visión pesimista. Alcanza la forma triple de la realidad. Como el padre, el hijo y el espíritu santo, solo que impregnado por su visión destructiva de la vida. Imposible haber elegido un título más adecuado. Aniquilación, como hemos apunto, tiene una triple deriva. Social, política e individual. Cada una de estas visiones encuentra varias manifestaciones de decrepitud. La obra irrumpe con una serie de atentados. Encontramos el Houellebecq de Sumisión. Centrado en el ser humano dentro de una estructura política. Quizá sea uno de sus puntos más frágiles. El grupo terrorista, su deriva nihilista y al mismo tiempo satanista. Houellebe...