TARÁNTULA, EDUARDO HALFON
Como cada febrero, regreso a Halfon. Tiene algo de bucle el ritual. Misma época, más o menos similar temperatura y misma obra de autor que acostumbra a dar vueltas a la misma idea, como si realmente no escribiese diferentes libros, sino que toda su bibliografía, marcada por el estigma de la autoficción, fuese la misma obra solo que fraccionada como los fascículos que llegaban (o siguen llegando a los quioscos). Pese a la similitud entre obras, pese a las continuas referencias al origen de su familia, al antisemitismo y a los rituales hebreos que no llega a comprender en su absoluta comprensión. es justo reconocer el mérito de Halfon. Cada obra es la misma y es diferente. Por este motivo y por su innegable inteligencia y fluidez narrativa no tenemos la sensación de leer el mismo texto. O si alguna vez asoma esta sensación, no tardamos en desecharla. Siempre hay algo nuevo. Un elemento que se incorpora al juego y a la narración (¿Acaso no son lo mismo?) dotándolo de entidad propia, por ...