MEDEA ME CANTÓ UN CORRIDO, DEHLIA DE LA CERDA
Todos tenemos nuestros refugios lectores. En mi caso, otros lectores cuya opinión respeto y que no hace que mi pila de pendientes experimente un crecimiento maltusiano. A veces, conviene salir. Descubrir lecturas que de otra manera habrían pasado desapercibidas. Es el caso de Medea me cantó un corrido. De no ser por un club de lectura probablemente no me hubiese acercado. Y me habría perdido mucho.
Medea me cantó un corrido es un libro de relatos interconectados, pero a su vez independientes. Podría haber sido una novela coral. Hay un ligamen contextual. Un mismo hecho visto desde diferentes ángulos y vivencias.
Se trata de la tercera obra publicada de Dahlia de la Cerda. Antes vieron la luz Perras de reserva, también de relatos breves y Desde los zulos, que se enmarca en la crónica. Dehlia de la Cerda forma de la actual ola de literatura latinoamericana en clave femenina que desarrolla el terror y el dolor a través del relato. Mariana Enriquez y Fernanda Melchor podrían ser las cabezas más visibles. Pero no podemos obviar voces imprescindibles como María Fernanda Ampuero, Liliana Colanzi, Mónica Ojeda, Samantha Scweblin o Valeria Correa Fiz.
La visión de De la Cerda no admite lugar a dudas. Son relatos marcados por el feminismo, por la violencia institucional y delictiva, por el narcotráfico. La mujer como madre, como hija, como depositaria de la violencia estructural. La mujer como víctima de un sistema y de su antítesis. Medea me cantó un corrido es un grito. Una denuncia salvaje del salvajismo.
Si un aspecto me conquistó fue el uso de un lenguaje que tiende hacia lo coloquial. Regresó con ellos la sensación que había experimentado cuando vi Amores perros (Alejandro González Iñarritu, 2020). Una gran parte del léxico empleado quedaba al margen de mi comprensión. Existe una distancia generacional, además de local. No creo que este hecho me haya impedido disfrutar de un texto trabajado, crudo, profundo.
Además del contexto social en el que se desarrollan los textos y los vínculos entre ellos, un personaje se repite en cada uno de ellos: Medea. El personaje mitológico, hija de Eetes, la traidora, la mujer de Jasón, la despechada, la hechicera, la extranjera, la asesina de sus propios hijos. El recurso de Medea hace sobresalir un texto que ya de por sí es rico.
En los últimos años la mitología clásica se ha colado en la narrativa contemporánea. Obras como Deus ex, El asedio de Troya o Timandra hacen mantener la llama del mundo clásico.
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