HUACO RETRATO, GABRIELA WEINER
Una parte de los libros que copan las baldas de novedades han modificado el objetivo en la narración. Si bien la regla general sigue siendo que el texto se dirige hacia un lector o mejor dicho una masa anónima de lectores, la posmodernidad ha surtido cambios. Los libros son íntimos en su texto, pero también en su lector potencial. Se pierde la masa anónima. Hoy se tiende hacia una forma de narración más íntima. Leo como si el autor se encontrara sentado frente a mí en una cafetería. El libro como un desahogo vital.
Son corrientes. Esta tendencia nos permite una aproximación, un contacto más directo con quien escribe. El lector como individuo único. Las obras más virales de la editorial independiente me hacen sentir especial por encima de otros lectores.
Participan de esta tendencia obras como Yeguas exhaustas de Bibiana Collado o Seismil de Laura C. Vela, algunas más acertadas que otras.
Huaco retrato tiene algo de esto. Pero como toda obra extraordinaria, devora sus padres. Se erige sobre sus restos. Huaco retrato es a veces más Carrere que el propio Carrere. Os puedo asegurar que esta afirmación de quien admira al autor francés no poca cosa.
Apenas alcanza las 200 páginas. Pese a su breve extensión, Gabriela Wiener construye una obra tan atrevida, tan íntima como poliédrica.
El punto de partida es un viaje. Durante la segunda mitad del siglo XIX Charles Wiener realiza diversas exploraciones en América del sur. Entre los países cuyo pasado “descubre” están Perú, Bolivia y Chile. Tan trascendente fue su labor que estuvo a punto de rescatar del olvido las ruinas de Machu Pichu. La familia de la autora se considera descendiente directo del explorador. Dos figuras se contraponen. El colonizador blanco hombre contra la mujer indígena descolonizada. Una chispa que abre un muy interesante análisis de identidad que se desarrolla a través de la autoficción.
El análisis e investigación que la propia Weiner hace del pasado de su linaje entronca con una corriente literaria que se ha repetido en los últimos años. En la extraordinaria Calle este-oeste de Philippe Sands no solo se desgrana el pasado de su propia familia de origen judío, Sands se entrevista con el hijo de Hans Frank, gobernador nazi de la Polonia ocupada y juntos analizan la figura de su padre y su culpa. En Mi padre alemán de Ricardo Dudda, el autor reconstruye la infancia y juventud de su padre que abandonó su hogar en Prusia tras la Segunda guerra mundial.
Pero como apuntamos Gabriela Weiner tiende hacia Carrere. Como sucede en De vidas ajenas, los arcos se multiplican conforma la narración se desarrolla. A través de una narrativa donde se aprecia su valor periodístico, Gabriela Weiner construye una narración en la que la posmodernidad se despieza en una autopsia sin escrúpulos. El poliamor, la migración, la identidad, la conciencia de clase. Wiener plantea las cuestiones y envenena al lector exponiendo las inconsistencias de cualquier respuesta absoluta que este plantee.
Larga vida a la literatura latinoamericana. Larga vida a la literatura de autoras latinoamericanas.
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