VIRGEN JURADA, ELVIRA DONES

Existe una tradición consuetudinaria en Albania. Permite que una mujer modifique su género. A fin de evitar un matrimonio no deseado o por la falta de un hombre en la familia que herede y, a cambio de llevar una vida en castidad, puede ejercer un rol para el que no ha nacido: portar armas, fumar, beber alcohol y disponer libremente de su vida. Esta tradición persiste aun en el norte del país, en una zona montañesa donde los comportamientos tradicionales mantienen su vigencia.

Este es el contexto en el que desarrolla la historia de Hana, una joven amante de la poesía y que había cursado estudios universitarios en la capital, Tirana. En 1986 comienza su vida como hombre. A cambio de su libertad sexual y de género, Hana consiguió una vida de libertad individual. La vida en las montañas es dura. Los recursos escasean. Hay poca comida. Escasa asistencia sanitaria. Para las mujeres la vida es aun más dura. Deben obediencia absoluta a sus padres y sus maridos. Ser un hombre les permite ser todo aquello que les estaba vetado.

Uno de los grandes aciertos en la narración de Elvira Dones es la división en dos líneas temporales. Por un lado, la historia de Hana una vez llega a EEUU, a casa de unos familiares y al mundo que se encuentra tras abandonar su juramento, y otra línea años atrás, cuando el lector recibe la información que justifica la decisión de la propia Hana de convertirse en una virgen jurada.

La libertad de género es un tema reciente en nuestra literatura, fruto de la evolución de nuestra sociedad. Los tabús se desmontan, las páginas se abren. Es imprescindible mencionar Orlando de Virginia Woolf. Abarca temas tabúes que lo eran aún más a principios de siglo XX, como la homosexualidad,  la sexualidad femenina o el papel de la mujer en la sociedad. Basada  en algunos pasajes de la vida de Vita Sackville-West.

El beso de la mujer araña de Manuel Puig es una obra que rompe alguna fronteras y que es un golpe para otras. Un joven revolucionario comparte celda con un homosexual en lo que es una dignificación manifiesta, pero deja intuir que podría ser un transexual.

Tengo miedo torero de Pedro Lemebel quizá sea de una de las obras disruptivas en este aspecto. No sería justo valorar a Lemebel por su capacidad de enfrentarse a los tabús socialmente establecidos. La narrativa de Lemebel es extraordinaria. Pero también fue capaz de crear un personaje tan inolvidable como carismático. La loca de enfrente, en una historia de amor del siglo XXI.

Del mismo modo merece la mención por su dignificación la historia que desgrana Alana S. Portero en La mala costumbre, una obra que se ha convertido en todo un fenómeno literario y que ha sido traducida a 17 idiomas.

Las propias vivencias experimentadas por Camila Sosa Villada, una vida nada fácil, nutren las páginas de Las malas. Una obra metamorfósica.

Quizá el cine camine algunos pasos por delante en la normalización de las identidades sexuales. Cintas como Girl, Una mujer fantástica, La chica danesa (basada en la obra homónima de David EberSfogg), La ley del deseo o Priscilla, reina del desierto

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