EL CÁRTEL, DON WINSLOW

 

El cártel es la segunda entrega de la reconocida trilogía de la frontera de Don Winslow. Comparte elementos con su antecesora, El poder del perro. Ahonda en la rivalidad entre Art Keller y Adán Barrera y su desatomización en diversos personajes. Sin embargo, una visión puramente subjetiva me dice que he disfrutado aun más de esta segunda parte. El narcotráfico (y su narcocultura) deja de ser un contexto para convertirse en un personaje de peso cualitativo en el desarrollo de la historia.

Somos esclavos de cierto esnobismo. No hay repelente más efectivo para ciertos lectores (entre los que a veces me encuentro) que la vitola de best seller. De la misma manera que otro tipo de lectores, menos exigente, se dejan llevar por la opinión mayoritaria (si tanta lo ha leído será por algo), pecamos de querer alejarnos de la opinión mayoritaria (si tanta gente lo ha leído sería por algo).

Un best seller no es más que un libro superventas. Puede resultar una grata sorpresa. El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien (no olvidemos lo outsider de su lector antes de la película) lo es. Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez. ¿Alguien puede discutir su valor literario? ¿Realmente existe un baremo entre ventas y calidad, entre ventas y lecturas? Panza de burro de Andrea Abreu o Gagarin o la triste certeza de viajar solo de José Moreno lo fueron, al menos para las premisas iniciales con las que se adentraban en la jungla editorial. Los lectores somos impulsivos, difícilmente predecibles, pero reconducibles en nuestros gustos por la absorción de la masa. ¿Quién hubiese previsto las ventas de fenómenos como El infinito en un junco, el ensayo de Irene Vallejo sobre la historia del libro o La península de las casas vacías, una (otra) historia de ficción en la guerra civil de 700 páginas?

El cártel es una historia sobre el poder y la barbarie en que desemboca su aproximación. Más allá del contexto en que se desarrolla y su actualidad, es pura esencia shakesperiana. Quizá el aderezo perfecto a la lucha del poder sea la importancia que cobra per se el narcotráfico. México, tal remarcan las páginas de El cártel, es el gran abastecedor de la droga que EEUU consume. La riqueza y desigualdad que produce ha filtrado su tejido social hasta consolidar una realidad paralela dentro del país. Está la vida del país, la oficial, y luego la narcovida: el mundo que sucede por y para la droga. Existe una cultura del narcotráfico que se ramifica en narcocorridos, pero también en una narcoliteratura. Tal es su vasta extensión que sería imposible nombrarlas a todas. Las hay de todos los estilos y tonos.  Algunas de las más interesantes serían El testigo de Juan Villoro, Tempestad de huracanes de Fernanda Melchor, Diablo guardián de Xavier Velasco o Fiesta en la madriguera de Juan Pablo Villalobos.

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