HIERBA, KEUM SUK GENDRY-KIM


Hierba es una novela gráfica de extraordinaria dureza. Es el testimonio vital de Lee Ok-Sun, una niña de una familia muy humilde de Corea. Con 8 años fue vendida como mano de obra barata y posteriormente, cuando tenía 16 años, llevada a la fuerza a China donde fue obligada a ejercer como esclava sexual en una casa de consuelo para los soldados japoneses.

https://youtu.be/GFW-WfuX2Dk?si=me24W8ZPc746b4O_
En abril del año 2020 la cantante canadiense Alanis Morissette concedió una entrevista que hizo temblar los cimientos de la industria musical. Aseguró que: “casi todas las mujeres de este ámbito profesional han sido asaltadas, acosadas, abusadas. Es omnipresente. Más en la música, que en el cine”.
Un año después Morissette reveló en el documental Jagged, producido por HBO, que con 15 años fue víctima una violación múltiple.
La violencia contra las mujeres no entiende de lugares, edades ni prestigio social.

Nuestra mente se sirve de patrones como un recurso para simplificar hechos complejos. Cuando pensamos en la Segunda guerra mundial en el Pacífico se nos vienen a la cabeza imágenes del ataque a Pearl Harbour, la bombas atómicas, el vuelo del Enola Gay, los soldados japoneses entregando su vida por una isla sin importancia. Olvidamos la población civil, quienes sufren los ataques de los enemigos, la falta de recursos, el castigo a los derrotados. No queda ahí. La violencia sexual del vencedor forma parte del botín. Una mujer en Berlín es una obra autobiográfica de la periodista alemana Marta Hillers, aunque originalmente fue publicado de forma anónima. Tras la caída del régimen nazi por el ejército soviético, las mujeres alemanas pagaron con su cuerpo y alma las tropelías que los soldados nazis habían realizado en el frente oriental.

En el acervo del pueblo chino se mantienen aun abiertas las heridas que el ejército japonés infringió en su ofensiva para extender su imperio en el territorio chino. Uno de los episodios más cruentos fue la masacre de Nankín, en 1938, capital entonces de la República de China. Asesinatos, torturas y violaciones masivas que son recogidas en la extraordinaria cinta Ciudad de vida y muerte (Lu Chuan, 2009).

Ken Liu es un escritor chino-estadounidense popularmente reconocido por su obra de ciencia ficción y fantasía. En su volumen de relatos El zoo de papel y otros relatos construye un texto que, si bien, contiene elementos de ciencia ficción con vínculos con la obra de Asimov o Chiang, sirve de denuncia de los crímenes contra la humanidad cometidos bajo el telón de la guerra de Manchuria por el ejército japonés. El hombre que puso fin a la Historia: documental. Los japoneses también contaron con su Josef Mengele particular. El doctor Shiro Ishii empleó cautivos del ejército chino derrotado como objetos de experimentos médicos y de armas químicas y biológicas.

Más allá de la horrenda experiencia de Lee Ok-Sun y tantas otras mujeres como mujeres de consuelo, título que no es más que un eufemismo de esclavas sexuales, las víctimas lo son por partida doble. Deben afrontar una vida afecta de estigmas sociales, que les impide retomar la que debería haber sido su vida. En el caso de Ok-Sun una ETS le impedería tener concebir. Pero, ¿qué hombre que conociese su pasado desearía mantener una vida de pareja con ella? Sobre un daño de índole similar profundiza la premio Nobel Svetlana Alexsievich en La guerra no tiene rostro de mujer a través del testimonio de mujeres combatientes en la Segunda Guerra Mundial. Las necesidades del conflicto obligaron a que mujeres combatieran codo con codo con los hombres en el frente. No solo eran enfermeras o personal civil, tanquistas, francotiradoras, artilleras… La derrota del ejército nazi fue tan mérito de las mujeres como de los hombres. El problema devino una vez terminada la contienda. No solo se les privó del reconocimiento social y económico por el que habían dado la vida en igualdad de condiciones, un estigma social persiguió a las heroínas de guerra. Para la sociedad posterior a la guerra esas mujeres que habían vivido la guerra en el frente no pasaban de la categoría de prostituta del cuartel. Este estigma impidió que muchas de ellas pudiesen conseguir su deseo de formar una familia. Los hombres habían adquirido la consideración de héroes, ellas solo fueron prostitutas.

El testimonio de Lee Ok-Sun no solo pretende dignificar su historia. Trata de rescatar del olvido su memoria, como la de otras tantas mujeres que se vieron afectadas por una situación similar. Sobre la recuperación de la memoria nunca nos cansaremos de recomendar El abismo del olvido de Paco Roca y Rodrigo Terrasa sobre hechos vinculados a la guerra civil española. Para quien pretenda desarrollar la horripilante historia de las casas de consuelo tiene a su disposición la obra Las orquídeas rojas de Shanghái, así como la entrevista con una de las últimas mujeres supervivientes.

https://youtu.be/jsLZvMTVyYQ?si=2mG2v9CNxJ7HqmcY

Nos vemos la semana que viene con otros libros y otras historias.

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