OPERACIÓN MASACRE, RODOLFO WALSH
En 1955 en Argentina se produjo un golpe de Estado cívico-militar para deponer el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. La dictadura que se hace con el poder fue conocida como la Revolución Libertadora. Durante su mandato se produjeron diversos intentos por revertir la situación. Durante uno de ellos, el 9 de junio de 1956, 12 ciudadanos que se habían congregado en una vivienda para oír la retransmisión de una velada de boxeo por la radio fueron detenidos de forma ilegal en base a una ley marcial aun no aprobada. Fueron conducidos a un basural y fusilados. 5 de ellos fueron asesinados. 7 sobrevivieron.
Según la misma Leila Guerriero cuenta en la edición de Libros del Asteroide, Rodolfo Walsh antes de conocer los hechos era un periodista con cierta inclinación hacia la dictadura vigente. Le alcanzó la frase “Hay un fusilado que vive”. El conocimiento y la posterior investigación que concluyó en la obra Operación Masacre cambiarían su inclinación política, hasta el punto de vincularse de forma activa en la organización política y guerrillera de carácter izquierdista revolucionaria Montoneros. En 1977 fue asesinado por la dictadura militar, un año después de que su hija Vicky se suicidara cuando iba a ser apresada por su actividad paramilitar.
En Operación Masacre construye un relato a caballo entre los hechos narrados por los testigos y el conducto de la ficción. La labor de Walsh es investigadora. Desde la presentación de los personajes antes de asistir a la retransmisión hasta el posterior fallo judicial. Este recurso narrativo sería lo que décadas después de emplearía Truman Capote en A sangre fría inaugurando un género literario, el true crime. Tras su estela llegarían obras extraordinarias como El adversario de Carrere, La Ciudad de los vivos de Nicola Lagoia, No digas nada de Keefe y un boom narrativo más impulsado por el morbo de los hechos que por la calidad narrativa. Este boom tiene su cúspide en la no publicación por Anagrama de la obra de Luisgé Martín sobre el asesinato de José Bretón de sus propios hijos.
La dictadura militar argentina en clave narrativa. En un país con una cultura narrativa tan rotunda como la argentina, es una consecuencia ineludible que su literatura profundice en las heridas que una dictadura y su lucha contra los opositores realizó al imaginario colectivo de la nación. La extraordinaria La llamada de Leila Guerriero es quizá la última obra que sobre este tema ha saltado a la palestra de literatura internacional. Otros ejemplos son Esquirlas en la memoria de Victoria Torres y Grabiela Neso, Isabel de Facundo Pastor o La mujer que se hizo hilvanando retazos de Maria Eugenia Pujades y Miguel Cabrera. A este respecto destacar la labor de la editorial argentina Marea en rescatar del olvido los hechos.
Una película recoge de manera magistral el proceso judicial que investigó los desmanes de la dictadura. Imprescindible resulta Argentina 1985 (2022) de Santiago Mitre.
Nos vemos la semana que viene con otros libros y otras historias.
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