La mano izquierda de la oscuridad, Ursula K. Le Guin
Como mandan los cánones narrativos, La mano izquierda de la oscuridad parte de una historia individual. Un viajero, en este caso un miembro de una organización supraplanetaria, pretende la adhesión del planeta de los hermafroditas. Necesitará para conseguir su propósito apoyos políticos haciendo que la obra se convierta en un muy interesante juego de pactos, traiciones y deslealtades. Es imposible en la lectura de esta primera parte de la obra no encontrar referencias con el clásico de Mark Twain Un yanqui en la corte del rey Arturo. El conflicto entre diferentes e incluso perspectivas opuestas es un recurso temático que entronca con Los desposeídos. A diferencia de éste, el elemento diferenciador no es el modelo socioeconómico, sino el de género. Un mundo que no está dividido entre hombres y mujeres carece de la dualidad propia de nuestra mentalidad. Su desarrollo obedece a una premisa innegable: explorar por parte de la autora la esencia del ser humano que se oculta más allá del sexo biológico. Como en Los desposeídos, Le Guin se basa en la existencia de una sociedad utópica, una sociedad en la que no existe el conflicto bélico y que no por no tener diferencias de sexo, la igualdad es absoluta, sólo afecta por valores de índole socioeconómico.
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