La mano izquierda de la oscuridad, Ursula K. Le Guin

Pocos autores tienen la capacidad de Ursula K. Le Guin para construir universos ficticios en el que espolear sus reflexiones de índole social. Si en Los desposeídos —maravillosa, por cierto— una historia de conocimiento sirve para contraponer un mundo de orden socioeconómico liberal a los ojos de un habitante de un mundo instaurado en la anarquía, La mano izquierda de la oscuridad juega con la ficción de un mundo poblado por seres humanos hermafroditas. Esta construcción le permite profundizar y desarrollar teorías que golpean los fundamentos sobre los que se erige nuestra sociedad occidental patriarcal.

Como mandan los cánones narrativos, La mano izquierda de la oscuridad parte de una historia individual. Un viajero, en este caso un miembro de una organización supraplanetaria, pretende la adhesión del planeta de los hermafroditas. Necesitará para conseguir su propósito apoyos políticos haciendo que la obra se convierta en un muy interesante juego de pactos, traiciones y deslealtades. Es imposible en la lectura de esta primera parte de la obra no encontrar referencias con el clásico de Mark Twain Un yanqui en la corte del rey Arturo. El conflicto entre diferentes e incluso perspectivas opuestas es un recurso temático que entronca con Los desposeídos. A diferencia de éste, el elemento diferenciador no es el modelo socioeconómico, sino el de género. Un mundo que no está dividido entre hombres y mujeres carece de la dualidad propia de nuestra mentalidad. Su desarrollo obedece a una premisa innegable: explorar por parte de la autora la esencia del ser humano que se oculta más allá del sexo biológico. Como en Los desposeídos, Le Guin se basa en la existencia de una sociedad utópica, una sociedad en la que no existe el conflicto bélico y que no por no tener diferencias de sexo, la igualdad es absoluta, sólo afecta por valores de índole socioeconómico.

Lentamente el texto muta en una obra diferente. Sin dejar de convertirse a veces en un tratado antropológico del género y del mito, alejado de la vida en la corte el lector puede encontrar aventuras, antibelicismo, antinacionalismo. La mano izquierda de la oscuridad puede ser en ocasiones una lectura exigente con el lector, pero es justo mencionar la capacidad de Le Guin de construir una obra poliédrica, capaz de abarcar diferentes subgéneros y del que el lector difícilmente pueda salir indemne.

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