LA CEGUERA DEL CANGREJO, ALEXIS RAVELO
La novela detectivesca suele producirme sopor. Todas las páginas se inclinan en pos de que desemboque el clímax final, el más difícil todavía. A estas alturas de las lecturas, cuesta sorprender al lector. Por este motivo, los autores de tramas detectivescas se vuelven tramposos. El truco final suele ocultar una historia con las costuras por fuera.
A veces sin embargo encuentro obras que rompen esta dinámica. Me sucedió con la muy interesante Un tipo con una bolsa en la cabeza. Motivo por el que me apetecía regresar a Alexis Ravelo. Y si bien, el soplo de aire fresco y el disfrute como lectora se reducen de manera considerable en La ceguera del cangrejo, no puedo decir que no lo haya disfrutado.
La ceguera del cangrejo es una obra más amable con el canon de lo que lo fue Un tipo con una bolsa en la cabeza. En Un tipo un político despertaba asfixiándose. En su agonía reconstruye los hechos que hubiesen podido desembocar en una tortura y modo de morir semejante.
La ceguera también trata de una reconstrucción. En este caso de los últimos días de vida de Olga. Su cadáver apareció en lo que parece ser un accidente, posibilidad que su pareja, un militar investiga como parte del duelo.
Existe por lo tanto elementos propios del subgénero: un fallecimiento, una trama de investigación, un investigador que actúa contra la versión oficial, un antihéroe, una red por desvelar. Lo de siempre o casi siempre.
Aun así, La ceguera del cangrejo resulta una obra de lectura muy estimulante. Estos elementos, por reiterativos, no dejan de resultar atractivos. Pero es que, además, la obra es mucho más.
Como sucediera con el fenómeno literario Panza de burro, La ceguera del cangrejo potencia la identidad canaria. Lanzarote sobrepasa el concepto de localización. Hay una pretensión en sus páginas de desarrollar el sentir y vivir de sus habitantes, de sus lugares, de su gastronomía, de la afectación que tiene el turismo sobre la población.
Y ese es precisamente otro de los elementos a destacar. La ceguera del cangrejo tiene un importante trasfondo social. Denuncia dos de los problemas endémicos de Lanzarote y las islas Canarias en general. El turismo y la explotación inmobiliaria. Sobre todo, este segundo aspecto ya tenía un importante papel en la trama de Un tipo con una bolsa.
En el ánimo de potenciar la identidad canaria, cobra importancia la figura del pintor y escultor César Manrique, cuyo legado resulta de tan importante valor en su afán de apuesta por un tipo de explotación turística con mejor encaje en los tiempos actuales y el crecimiento sostenible.
En definitiva, nos encontramos con una obra tan entretenida como profunda y con aspiraciones de índole social y en la que —como caracterizaba a Ravelo— el lenguaje en ningún momento es deja de estar cuidado. En ocasiones, este tipo de obras con un perfil a priori más enfocado al entretenimiento apuestan en exclusiva al efecto sorpresa. No sucede con Ravelo. Entretiene. Engancha tal como se reclama a este tipo de obras. Pero al mismo tiempo puede codearse en otros aspectos con obras con unas aspiraciones sociales o estilísticas. Qué pena que Alexis Ravelo se nos fue mucho antes de lo que debiera.
Nos vemos la semana que viene.

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