Una noche con Sabrina Love, Pedro Mairal
Las
comparaciones con La uruguaya son inevitables. Es normal. El principal
motivo por el que leo Una noche con Sabrina Love es para buscar con el
ansía de un yonqui de barrio
la esencia de aquella historia. La edición que leo, publicada a raíz
del éxito de La uruguaya se prologada por el propio Pedro Mairal. Con un
tono que despierta los recuerdos de su gran éxito, el autor nos narra
la génesis de esta obra, la obtención del premio
Clarín, las consecuencias del éxito cuando no eres nadie. Posiblemente
ya haya merecido la pena leer el librito. No obstante, prosigo. Lo
primero que descubro es que no es La Uruguaya. Ni siquiera, el prólogo.
Una noche con Sabrina Love muestra a un autor
menos personal o mejor dicho que cuesta distinguir de otros autores de
su generación y nacionalidad. No es la primera sorpresa. El tono de la
obrita es sencillo. Se aleja de los excesos de los primeros títulos de
los autores. Mairal lo escribió con una madurez
suficiente para superar los tics de los autores novatos o sin grandes
pretensiones, como él mismo lo refiere en el prólogo.

Para
concluir podríamos decir que Una noche con Sabrina Love no alcanza las
cotas de inteligencia e ironía de La uruguaya, pese a lo cual, se trata
de una muy merecedora
primera obra, cuya lectura es, pese a demasiados tics manidos,
perfectamente recomendable.
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